martes, 22 de octubre de 2013

MAURICE DANTEC traducido por Rodrigo Grimaldi y Luis Thonis

Las perras guardianas y el ars erótica. Fragmentos. Maurice Dantec

 
 
 
La libertad sólo vuelve débiles a los débiles.
 La verdad sólo vuelve libres a los locos, y a los santos.
 La venganza es un plato que se degusta helado, pero se entrega  candente.
Sólo los siervos pueden creer que la libertad conduce a la felicidad.
Roguemos un instante por todos los seres excepcionales que serán devorados por la voracidad dominante del populacho.


Vi un tanto al azar, en la difusión de La vie a l´endroit, una emisión de Mirelle Dumas, la aparición de las bien nombradas Perras Guardianas. Estas feministas histéricas de la sobrevigilancia y del control civil, por no decir cívico, han decidido encanar los abusos del lenguaje, transformándose por eso en agentes del orden judicial que tratan de poner en su lugar como sus hermanas suecas, y donde las fundaciones están ya hundidas, tal como una termita invisible que roe el interior de una sociedad-mundo perfectamente anestesiada, de lugares de placer y guerras civiles.
Se nos intima a cambiar según las órdenes establecidas de las neomatriarquías de la divina Mercancía.
El hombre y la mujer deben abandonar todo lo que entre ellos instituía alguna diferencia, una actualización de potencial, en consecuencia un juego complejo dispuesto a articularse sobre las relaciones de dominación y subyugación, lo que necesariamente implica cierto número de fantasmas arquetípicos gracias a los cuales el hombre y la mujer están en la medida de reencontrarse en el amor físico.
Osar afirmar que las relaciones de dominación y subyugación están inscritas en toda sexualidad libre y soberana, que el placer de la mujer se elabora en una sumisión afectada que agudiza altamente el placer del hombre, pudiendo a veces( y es todo el arte del erotismo), invertir de un soplo esta relación, altamente frágil y delicada, en un momento de clímax particular, pretender que la dominación teatral y física del hombre se instaura como dinámica a un nivel infraverbal como perfectamente literario, en la expresión secreta de las voluptuosidades de la imaginación, luego como un momento singular que caracteriza un ars erótica, que es todo el tiempo reinventada bajo el yugo que sea…no, todo eso no es admisible a los ojos de Ségolène Royal y sus hermanas de la Misionaria Protectora.
Los dos sexos no deben sino hacer uno, en un sentido estricto y no mil o cien mil como habría querido Deleuze bajo el empavesamiento de la buena conciencia humanitaria, la bisexualidad es concebida como el cumplimiento lógico del desarrollo individual, forma sin embargo modelada de un neocentrismo sexual moralista con tendencias normativas e inquisitoriales.
Prefigura la figura andrógina y hermafrodita de un humanoide social perfectamente sometido a los maternales regocijos de la matriz. Estamos frente a una expansión sin precedentes del puro consumo idólatra de sí mismo, ahí Houellebecq se equivoca cuando  ve una materialización socializada de las ideas de Nietzche, es más bien el célebre culto del yo barresiano que parece haber tomado uniteralmente posesión de los espíritus, y todavía, una perturbadora versión democrática, humanitaria, feminista y edulcorada que no habría dejado de sorprender al autor de Familias Espirituales Francesas.
¿Por qué química compleja tal sincretismo ha podido organizarse, cómo esta molécula se ha insidiosamente infiltrado en todos los cerebros, que desgastes reales habrá ocasionado?- he aquí el trabajo que espera a los biologistas del conocimiento, cuando tratará de disecar lo que queda de nuestros organismos civilizatorios.


Guerras étnicas y crímenes racistas en Africa, la serie continúa: Robert Mugabe, rey negro de la ex Rhodesia( después convertida en Zimbabwe), cretino socialista, afrocentrista, homófono e inculto gobierna a su país con mano de hierro luego de veinte años. En poco menos de un cuarto de siglo, este siniestro liberador del pueblo, habrá reducido su país a tal ruina, a tal miseria, que se ve obligado ahora a lanzar sus milicias de asalto contra los malvados propietarios terratenientes blancos sin los cuales su república de mierda se habría abismado sobre ella misma, como la vulgar democracia popular que es.
Zimbabwe es una representación perfecta de todo lo que la izquierda occidental ha hecho después de cuarenta años en Africa. Aquí, no se encontrarán grandes corporaciones multinacionales (la mitad de la economía, toda ella en ruina, está en manos de Mugabe and Co), ni malvados modelos ultraliberales, ni Banca Mundial, ni FMI, ni otros chivos emisarios de moda para explicar el suicidio colectivo. Como Etiopía, Somalía, Algeria, el ex Congo, Angola y una buena docena de otros estados africanos, el Zimbabwe es la ilustración trágica, de la decadencia impuesta a las sociedades y a los pueblos por el despotismo socialista, la unocracia y sus humosos conceptos de independencia nacional.
Convertidos en chivos emisarios de sus bufonadas afrosocialistas , los granjeros blancos son asesinados, golpeados, saqueados, despojados sin vergüenza, sufriendo la ocupación ilegal y violenta de sus tierras por miles de “viejos combatientes”, emborrachados, bajo la bendición de este “Jefe de Estado”, híbrido del Padre Ubú y del doctor Farrakhan, con el que la prensa zurda bienpensante francesa tendrá algunos reparos, en el pasado fue calificado de “ gran demócrata” o de “militante racista esclarecido”.
Esta misma prensa señala por otra parte que algunos miles de Blancos ex rodesianos (a pesar de ellos), continúan poseyendo la mitad de las tierras de arado del territorio, oh escándalo, olvidando mencionar que es gracias a su presencia que medio millón de zimbabweanos tienen todavía un trabajo decente, y si el resto del país no está arruinado en una bancarrota total.
Noche blanca... santísima noche blanca, noche que transcurrió emborronando el píxel catódico, como se emborronaba el papel no hace mucho tiempo, noche blanca de la antimemoria, allí donde la vida se desdobla, como en compañía de los muertos, de la música y de las insignias de neón, noche atómica de la consciencia dividida, y sin embargo reinante, como un ícono de devastación sagrado, qué presunción pensar domesticar la propia escritura, querer amansarla, hacer de ella un buen perrito listo para levantarse sobre sus patas a cambio de su caramelito, qué miseria querer hacer de ella una simple herramienta, por cuenta de un sujeto, de una idea, de un personaje, en tanto que si herramienta es, es sobre su propia materia que esa herramienta trabaja, y que de simple instrumento está en su deber convertirse en el canto mismo en su gracia precaria, ese momento en el que el instrumento se transfigura precisamente a través de la música que toca, y que la mayoría de las veces no es más que un instante frágil, fugaz, efímero, más sutil aún que ciertos matices que colorean la traza del alba.


Así, para tener una chance de sobrevivir en el tumulto de la evolución histórica, una república debe apoyarse, hay que decirlo, sobre una Constitución de hierro.
Y esto es lo que los USA tienen.
Existe una diferencia fundamental entre la República americana( y su revolución constitutiva) y la República francesa. Es que la primera ha logrado mantener su Constitución “ under the Will of God” y luego su texto fundador renueva sobre una tierra nueva la Alianza con el dios monoteísta de la Ley de Israel, realizando la síntesis judeo cristiana en un proceso todavía emergente.
La civilización de la Escritura, nuestro orden político patriarcal tan detestado desde hace dos siglos, se basa en efecto en el rechazo del sacrificio humano. Luego en el de la adoración del rey convertido en Dios. Los déspotas decadentes de la baja Antigüedad no vieron con buenos ojos a esa comunidad que se negaba a degollar a sus hijos al pie de altas estatuas de mármol con la efigie de ellos o con figuras simbólicas que los representaban. Faye pone bajo el proyector como narraciones patológicas hicieron de ellos por lo tanto sanguinarios y secretos sacrificadores de niños y conspiradores en potencia
La auténtica libertad es trágica. Cuando la soledad que arrastra se abre paso en nosotros, sólo podemos experimentar una gran melancolía, a medida que el hielo de la lucidez se apodera de nuestra mente.
Efectivamente ya no les pediremos nada, a ustedes criminales de la no-violencia, ustedes funcionarios del orden onuzi, ustedes portadores-de-costales-de-arroz-en-directo.
SIN DUDA NO TENEMOS LOS MISMOS VALORES. Los nuestros se remontan al Sacro Imperio de Carlomagno, a la Roma republicana de Catón y Cincinato, a la Grecia de Pericles, o bien a la Revolución americana de 1776. Nosotros no sentimos más que un profundo desprecio por ustedes, duplicado por la fría cólera de los justos


Existe un momento, un punto crucial del continuum, por el cual el erotismo se consume hacia una verdad más alta todavía, la del puro soplo del Espíritu.
Ese momento rarísimo nos abre de la manera más directa hacia abismos situados más allá de la conciencia, ahí donde comienza el metaviviente, transvalua de manera definitiva nuestras concepciones de la Carne y el Verbo, del Cosmos y del Logos, de las putas y los ángeles.
Ese momento, sagrado entre todos, es aquél donde el Amor mismo se transustancia en una soberanía más alta donde uno sino es el Creador, es al menos el Mensajero.


¡Todos esos filósofos incapaces de amor! Tanto como decir de un pequeño pensamiento, pues cuando se quita el amor a la filosofía, no quedan, se lo ve, sino los sofismas.
Una de las promesas más interesantes de la música electrónica de hoy me parece en gran parte, desde hace apenas una decena de años, sostenerse entre las manos de una nueva generación de mujeres jóvenes, autoras y compositoras de gran clase, que por fin hacen de ese arte una versión postatómica de la romanza del final del último siglo. De Björk a Dalbello, pasando por PJ Harvey o Garbage, de Portishead a Crustration, de Sinead O’Connor o de Stereolab a Meredith Brooks o Pain Teens, los niveles y los tipos de experimentación son sin duda diversos y variados pero se constata un cambio de escala mayor. Una pesada tendencia tectónica se afirma: un cataclismo subterráneo de fuerte magnitud hizo de ese puñado de mujeres jóvenes músicas y lyricists de tiempo completo, dotadas de una extrema sensibilidad acústica, por ende poética, que el rock no había alcanzado hace un montón, salvando algunas excepciones de las que confieso a veces un recuerdo ya oxidado de juventud.
Hermosas, supremas y peligrosas criaturas androides salidas de un sueño-pesadilla suburbano, “supervirósicas” de la era biónica, elegantes y mortales como armas de largo alcance, su gracia es la de ángeles atómicos sobrevolando los espléndidos escombros de nuestra civilización. Princesas del crepúsculo, acompañarán como banda sonora el crash majestuoso de nuestro mundo, no sabría nunca cómo agradecérselo.
Nada vivo, y aún menos consciente, puede obtenerse por la vía del programa.
No abrir jamás los abismos de la verdad a quien no está en condiciones de perderse en ellos, y de poder regresar.
A la verdad le importa un bledo los acuerdos o desacuerdos humanos que se refieren a ella. Ya que no puede sobrevenir sino en el interior de un cerebro liberado de las categorías socioprogramadas/programables de la existencia. Si constatamos la emergencia de un consenso en cualquier grupo de personas, empecemos por decirnos que una gran mentira colectiva se está elaborando
Existe un lugar extraño en nosotros mismos en el que absolutamente nada puede alcanzarnos, y en dónde al mismo tiempo ya nada nos es ajeno

Traducido del Laboratorie de catastrofe général, 2ooo-2001, por Rodrigo Grimaldi y Luis Thonis, en librospeligrosos.blogspot.com.